martes, 30 de junio de 2009

El fútbol, mejor ejercicio que el trote


De acuerdo a un estudio reciente realizado por científicos daneses jugar un partido de fútbol con amigos es más beneficioso para la salud en general, para quemar grasas y para desarrollar la musculatura que una corrida liviana.

Otra de las ventajas que se encontró es que quienes juegan al fútbol se cansan menos que los que sólo corren: ya que al estar haciendo una actividad que les parece más placentera, disfrutan más del ejercicio.

Para medir el esfuerzo de los sujetos que participaron en esta investigación, los médicos les colocaron monitores cardíacos en el pecho y compararon muestras de sangre y de tejido muscular tomadas antes y después de los partidos o el trote.

La investigación se realizó en base a unos 37 hombres de entre 31 y 33 años con estados de salud similares. Para llevar a cabo el estudio los investigadores los dividieron en tres grupos: los jugadores de fútbol, los que trotan y los que no hacen nada.

Tres veces por semana los futbolistas y trotadores que participaron en el estudio hicieron sesiones de una hora. Al cabo de 12 semanas, los futbolistas habían perdido un 3,7% de su masa grasosa y los trotadores un 2%.

La masa muscular de los futbolistas aumentó en casi dos kilos, mientras que no se registró cambio alguno notable en la de los trotadores. Tampoco hubo cambios relevantes en la grasa y la masa muscular de los que no hicieron nada.

Jugadores de fútbol y trotadores tuvieron el mismo ritmo cardíaco, pero los futbolistas realizaron un mejor ejercicio por los momentos de gran intensidad que se producen en un partido.

Se comprobó que hay momentos en los partidos en los que el corazón bombea a un 90% de su capacidad. En los trotadores, jamás se registró ese nivel.

Además, los trotadores aseguraban que sus corridas eran agotadoras, mientras que los futbolistas no se quejaban tanto del esfuerzo.

“Los futbolistas se divertían más, pensaban en anotar goles y en beneficiar al equipo, no pensaban tanto en la fatiga y el dolor muscular”, dijo uno de los miembros del equipo de investigadores.

Mario Benedetti le regaló este poema a Maradona.

Hoy Tu Tiempo Es Real

Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
Y aunque otros olviden tus festejos
Las noches sin amos quedaron lejos
Y lejos el pesar que desalienta.

Tu edad de otras edades se alimenta
No importa lo que digan los espejos
Tus ojos todavía no están viejos
Y miran, sin mirar, más de la cuenta

Tu esperanza ya sabe su tamaño
Y por eso no habrá quien la destruya
Ya no te sentirás solo ni extraño.

Vida tuya tendrás y muerte tuya
Ha pasado otro año, y otro año
Les has ganado a tus sombras, aleluya.

Ángel Zárraga

El artista mexicano Ángel Zárraga es considerado como el primer gran pintor del fútbol

Se han encontrado ejemplos de que el fútbol no pasó inadvertido para algunos connotados pintores y escultores que lo encontraron estético y lo trasladaron a sus obras. Tal es el caso de Umberto Boccioni, que en 1913 pintó Dinamismo de un Futbolista, con todas las características de los postulados estéticos del futurismo, corriente que buscaba apresar todas las fases del movimiento, signo y símbolo de la modernidad industrial que se estaba viviendo. Por su parte, André Lothe pintó, en el más puro estilo cubista, un juego de rugby, pariente cercano del fútbol, en el año 1917.
Ángel Zárraga, el primer gran pintor del fútbol
Es, sin embargo, el mexicano Ángel Zárraga (1886-1946) el “primer gran pintor del fútbol”, que “ve en el deporte una expresión de la alegría de vivir”, según el encabezado de un periódico parisiense del año 1925, refiere María Luisa Nevelo Quintana en el catálogo de la exposición de Zárraga de 1985, en el Museo Rufino Tamayo. Este artista mexicano vivió, entre 1911 y 1941, en París donde, luego de incursionar con buena mano y fortuna por el simbolismo y el cubismo, encuentra en el deporte, así como en la iglesia y el clasicismo, la salvación de las tres grandes crisis que sufrió.
Ángel Zárraga fue el primero que retrató a mujeres futbolistas
“A los hombres se les capta mejor donde trabajan, donde juegan y donde rezan”, había dicho Ángel Zárraga. En esta etapa deportiva vuelve a sus conocimientos de anatomía; capta con precisión músculos tensos en plena acción; sus cuadros y dibujos reflejan fuerza, dinamismo y sensualidad. Retrata a su primera esposa, Jeannette Ivanoff, en el óleo Las Futbolistas; a Angelina Belfo, quien fuera mujer de Diego Rivera, en Futbolista Rubia; y a su primo, el famoso actor de la película Ben- Hur, Ramón Novarro, con un balón en las manos. Zárraga no sólo es el primer pintor del fútbol sino el primero que retrató a mujeres futbolistas; de ahí que la crítica parisiense haya dicho: “En la rutina de los temas antiguos, cuando la vida moderna nos ofrece visiones de máquinas y deportes en acción, sólo un pintor, Ángel Zárraga, lo ha entendido para interpretar la belleza de los temas deportivos”.
La pintura europea y el fútbol
Entre otros pintores que se han interesado en el futbol como tema pictórico destaca el italiano Massimo Campigli, quien realiza en 1928 una bella y sobria composición de jugadores en plena actividad. En 1922, Robert Delaunay ejecuta un óleo en el que, además de los jugadores, introduce elementos ya antes usados por los cubistas, como son letras y franjas de color que le permiten captar el ambiente, la dinámica y la luminosidad de un juego nocturno.
Con los diversos lenguajes modernos de la plástica, se recreó este popular deporte, según consta en el cuadro expresionista de Mary Krishna, los abstractos de Nicolás de Stael y Erneto Treccani y el neoexpresionista de Renato Guttuso. Existen, además, numerosos dibujos, grabados, serigrafías y pinturas de autores italianos que confirman su afición por el calcio, deporte que enciende pasiones y fervores nacionalistas.
No podemos pasar por alto a Joan Miró, autor del cartel para el Mundial de España en 1982, y a Andy Warhol, que tomó la figura de Pelé y la plasmó en serigrafía.
Mas recientemente, Sigmar Polke, pintor de origen polaco que vive en Alemania y Francesco Clemente, nacido en Nápoles, introdujeron en sus obras elementos del balompié. Ambos artistas forman parte de la más destacada vanguardia que en los últimos años se ha dado en el mundo.
La revista National Geographic de octubre de 1989, reproduce un óleo del juego de pelota en Copán pintado por H. Tom Hall en donde se muestra la grandiosidad de la ceremonia y Peter Spier hizo una serie de ilustraciones para la misma revista de diciembre de 1975 las que nos muestran la vida en Tikal.
La pintura latinoamericana y el fútbol
A excepción de Ángel Zárraga, los pintores latinoamericanos poco se han ocupado del balompié como pretexto plástico. Hay que destacar, no sin asombro, a Francisco Toledo, de quien encontramos un óleo titulado El Futbolista, fechado en 1964; obra extraña dentro de la temática erótico mágica que maneja el artista oaxaqueño, en el que sin embargo mete un animal, elemento infaltable en casi toda su producción.
Del Chileno Claudio Bravo (Valparaíso, 1936) localizamos dos óleos de un hiperrealismo que raya en lo fotográfico. Se trata de escenas en los vestidores, un ángulo poco tratado por los pintores de este deporte, en donde los jugadores se preparan para el juego. El tapatío Ismael Vargas también se interesó vivamente en el fútbol durante su estancia en Ecuador, país en el que existe una encendida afición por este deporte. Ahí realizó dibujos y óleos sobre el tema.
Hay que consignar un cuadro de Enrique Echeverría (1923-1972) pintado en 1962, cuyo título es Futbolistas y que recientemente se integró a la colección del Museo de Arte Moderno. La crítica de arte, Teresa del Conde, en su libro Un Pintor Mexicano y su Tiempo: “Enrique Echevema, considera que esta pintura se encuentra entre las más importantes del arte mexicano contemporáneo”. Y agrega: “Es un cuadro de raigambre cubista en el que los planos se recortan e imbrican entre sí como sucede en otras pinturas de Echeverría hechas por ese tiempo”.
Dos pintores jaliscienses, Alejandro Colunga y Miguel Ángel López, tal vez dos por la fiebre futbolera de sendos mundiales, trataron el tema con sus muy particulares estilos. Colunga hizo un maduro en el que dibuja con sarcasmo a un personaje saturado, enajenado por el futbol, durante el Mundial de 1986 celebrado en nuestro país. Miguel Ángel López, por su parte, pinta un pequeño cuadro en el que sus ya característicos personajes (charros, perros, coches, demonios) se echan un partido volando entre nubes incendiadas. Esta obra la realizó en Francia durante el Mundial de Italia.
Pilar Bordes, grabadora y pintora de Guadalajara, también realizó un óleo y un aguafuerte en los que ambienta con elementos griegos dos juegos de pelota.
En Honduras han dedicado cuadros al futbol, Miguel Ángel Ruiz y Ezequiel Padilla Ayestas, éste con mucho sentido crítico de la instrumentalización política que de este deporte hace el Gobierno.


Tomado de la Revista de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán y leído en http://www.laprensa.com.ni

Fútbol y cultura...¿Una contradicción?


Hace hoy una semana, sentados en una terraza a dos pasos del barrio gótico de Barcelona, y cuando apenas habían pasado unas horas del multitudinario recibimiento al Barça tras ganar la Champions, una de las personas más importantes de la cultura española en las últimas décadas me dijo: “Dejé de llevar a mi hijo al fútbol cuando los hinchas cambiaron los aplausos de cortesía con los que recibían al equipo rival por pitos e insultos”.

He dejado pasar unos días, hasta que los telediarios han cesado en su pertinaz repetición de imágenes de goles y aclamaciones antes de colgar el post con esa observación. Un comentario a contracorriente de lo visto en estas semanas. Incluso, volviendo la vista atrás, de lo que hemos percibido en los últimos años, cuando no pocos intelectuales se han dedicado a cantar las excelencias del fútbol, su estética y su papel como cemento social ahora que las religiones y las ideologías separan más que nunca. De todo eso se ha hablado mucho: el Barça es más que un club, el Athletic tiene la mejor afición del mundo, etc. Y no quiero dejar de citar a Guardiola, un entrenador que es capaz de explicarse muy bien y que termina las frases, cosa no tan frecuente entre sus colegas. Incluso lee poesía y participó, siendo jugador, en una campaña de fomento de la lectura a cargo de la Generalitat.

Todo eso está muy bien, siempre que no olvidemos que los estadios son lugares muy poco recomendables para las almas sensibles. Lugares en los que se insulta a los rivales y al árbitro, se hace apología del racismo, los gentilicios se usan como agravios y se refuerzan con adjetivos poco elegantes ('puto vasco', 'español hijo de puta' y otras lindezas que ustedes conocen) y finalmente se aclama como héroes a unos deportistas superprofesionalizados, que cobran verdaderas fortunas por hacer su trabajo (y primas millonarias por ganar, como si el sueldo no fuera suficiente).

Son las luces y las sombras de un espectáculo en el que están en juego enormes sumas, gestionadas por personas que en general no disponen de la preparación suficiente para ello y que en no pocos casos están ahí para sacar tajada. No me extraña que haya quien no desee que sus hijos vayan al campo. Prefieren ver el fútbol por TV. Se nota más su brillo y se hacen menos perceptibles sus miserias.

Por: César Coca

pensar con la cabeza y jugar con los pies


Palbras de Alfredo Di Stéfano
"Pensar con la cabeza y jugar con los pies. Yo no quiero criticar ningún deporte porque me gustan todos, pero algo tiene que tener el fútbol cuando la gente se acerca a él. A veces, despóticamente, dicen: «¡Es que dan patadas a la pelota!». No, patadas no; la acarician, la juegan, la amasan. Desde esa pasión futbolera el aficionado de un equipo dice: «Hemos ganado». No que han ganado los jugadores, sino que «¡hemos ganado!», como si fuera tu cuerpo parte del club. Eso es lo que tiene de grande el fútbol. La prueba evidente es su arrastre mundial. Grandes equipos y público, que está pagando toda su vida para ver el partido".

lunes, 29 de junio de 2009

"Toño" Valencia nuevo refuerzo del Manchester




Antonio Valencia fue fichado por el Manchester United
El Manchester United ha fichado de Antonio Valencia para la próxima temporada. Según anuncian los periódicos “The Mirror” y “The People”, el ecuatoriano será sometido en las próximas horas a los chequeos médicos.


Así, Antonio Valencia se convierte en jugador del Manchester United, conjunto en el que militará en reemplazo del portugués Cristiano Ronaldo, que fue fichado recientemente por el Real Madrid de España. Las cifras que se manejan por el pase de Valencia rondarían los 15,25 millones de libras (24,4 millones de dólares).

Henri Cartier-Brensson





Henri Cartier-Bresson Nacido en Chanteloup (Francia) el año 1908 en una familia de clase media. Siendo todavía un niño ya se siente atraído por la fotografía. Estudia pintura y literatura en Cambridge, pero hasta 1931 no empieza como fotógrafo. Sus primeras experiencias con la fotografía empezaron con una cámara Kodak Box Brownie.

En 1932 adquiere su "maravillosa" Leica: el formato de 35 mm llega a sorprenderle y fascinarle. Henri llegó a cubrir de negro las partes niqueladas de su cámara para pasar inadvertido.

Se encontraba muy atraído por imágenes de fotografía de carácter deportivo, publicadas en aquel entonces por revistas francesas y alemanas de los años 30. Era un padre del fotorreportaje y junto a Robert Capa fue también el cofundador de la agencia Magnum Photos.

Poseía una gran capacidad única para capturar el momento efímero en que la importancia del tema se da a conocer en la forma, el contenido y la expresión. Lo llamó el momento decisivo.

Referente a su técnica jamás recortó los negativos, se positivaban completos, sin encuadrar ni cortar nada. Realizó fotografías en prácticamente todo el mundo y fue el primer fotógrafo en exhibir en el museo del Louvre, en París.

Publicó numerosos libros, es de destacar el publicado en los años 50 titulado "Images a la sauvette" que es todo un legado y compendio del significado, técnica y utilidad fotográfica.

En el año 1974, decide dar un cambio a su carrera como fotógrafo para volver a la pintura, su verdadera vocación desde la infancia. En sus últimos años de vida, crea junto a su mujer la Fundación Henri Cartier-Bresson, en la que recopila toda la obra que realizó en vida.

Henri fallece el 4 de agosto del 2004 a los 95 años de edad